Porque no todo es tocar el trombón…

Puede parecer obvio, pero la vida no se reduce al trombón.

Fui consciente de ello cuando, recién llegado a Berlín, mi profesor Mr.Gössling me preguntó sobre mis aficiones. ¿Yo? ¿Aficiones? Había dedicado todos mis esfuerzos a tocar el trombón, pues hasta ese momento creía que la mejor manera de desarrollar mi carrera musical era entregarme a ello en cuerpo y alma. Es cierto que para dedicarse profesionalmente a la música hace falta mucha dedicación, esfuerzo y constancia, pero es perfectamente compatible con otras actividades. Para desarrollarse como persona y, a su vez, madurar como músico, es necesario explorar nuevos horizontes y conocer otros mundos.  Por eso aquel año decidí que iba a reservar parte de mi tiempo para hacer cosas diferentes.

De ahí nació mi afición por la fotografía, y me gustaría compartirla con vosotros esta semana. No tengo una gran cámara, no he estudiado fotografía y mis fotos no son las mejores, pero me encanta salir con la cámara, observar y plasmar lo que me rodea.

Aquí os dejo unas fotos que he tomado en los últimos años. Espero que las disfrutéis como yo he disfrutado tomándolas.

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