¿Por qué elegí el trombón?

Miguel Galdon Trombon Escuela Musica Foios 2

Ya son casi 20 años los que llevo tocando el trombón, al principio como una afición, luego empecé a tomármelo con un poco más de interés, y desde hace unos pocos años se ha convertido en mi profesión.

A todos los que empezamos de pequeños con esto de la música nos llega un momento crítico en el que la decisión no siempre está en nuestra mano. Hablo del momento en el que elegimos nuestro instrumento.

Algunos padres están empeñados en que sus hijos toquen el piano (¡que es muy bonito!) o el violín (¡qué lujo!) o la flauta (¡que no pesa mucho!). Tal vez por desconocimiento de otros instrumentos, por ser demasiado grandes o por simple prejuicio, instrumentos como la tuba, el arpa o el contrabajo son menos demandados por los alumnos/padres (aunque siempre hay excepciones, ¿verdad David?).

En mi caso, la elección del instrumento tampoco estuvo en mis manos y tampoco fue por mis padres. Me explico, en el Centro Artístico Musical de Foios, donde empecé a estudiar música, el entonces director de la banda y profesor de trompa y trompeta Francesc Lluís vio ciertas cualidades en mi (todavía me pregunto cuáles xD) y sugirió a mis padres que eligiera la trompa (además en la banda hacían mucha falta).

Como no tenía ninguna idea preconcebida y no había ningún instrumento que me gustara más que otro (y a mis padres tampoco) empecé a estudiar trompa.

Durante el primer curso el profesor vio un buen progreso, aunque también se dio cuenta de que con la trompa no podría extraer de mí todo el potencial. Sí, ya tenía los labios bastante gorditos.

Debido a mi morfología facial, Francesc y el profesor de trombón, Carlos Badenes, optaron por que probara unas semanas el trombón, evidentemente, con el apoyo de mis padres y mío.

¡Voilà! Dicho y hecho. Las primeras semanas con el trombón ya permitían vislumbrar mejoras, sobre todo en la sonoridad del instrumento. Sin duda el trombón se adaptaba mucho mejor a mi fisiología.

Con esto quiero decir que es necesario confiar en la opinión de los profesionales, en este caso de la educación musical, a la hora de tomar decisiones que te afectarán de por vida. No sé qué hubiera pasado de seguir tocando la trompa, pero sin duda, no me arrepiento de cómo me va tocando el trombón.

Y tú, ¿has elegido tu instrumento? ¿O el instrumento te ha elegido a ti?

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